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Movidas y paranoias: 12/07

Movidas y paranoias

31.12.07

Mis Crónicas Vampíricas. Fascículo 21º.

Al salir, noté como empezaban a hablar entre ellos, unos dudaban sobre mi oferta, otros se mostraban dispuestos a aceptarla y algunos se negaban en rotundo a ayudarme. Así y todo la voz se corrió rápidamente y cuando llegué a casa me encontré con una treintena de vástagos esperando para hablar conmigo del trabajo que había ofrecido.

­ ¿Mjolnir, eres tú?.- preguntó Tatyana, mientras habría la puerta.

­ Sí, soy yo.

­ ¿a qué vienen todos esos?.

­ Voy a contratar a algunos para ir a buscar a los Brujahs que Aquiles me pidió que matara.

Después de pasarme toda esa noche y las dos siguientes entrevistando vampiros, por fin conseguí un grupo lo suficientemente poderoso como para no tener miedo de nuestras presas. Contraté un total de 10 vástagos, entre los que se hallaban: cinco Brujahs, dos Gangrel, dos Tremere y un Nosferatu.

Por desgracia durante mi campaña de reclutamiento nuestras presas habían sido alertadas y sabiendo que no podrían escapar de la ciudad, pues todos los vástagos podrían reconocerlos, decidieron atrincherarse y hacerse fuertes para poder plantarnos cara.

Después de varios días conociéndonos los unos a los otros y a nuestras respectivas habilidades, para saber como compenetrarnos, decidí que ya era hora de salir en busca de nuestras presas. Sabíamos que eran un grupo peligroso y que estaban preparados para combatirnos, pero aún así confiaba en que nuestra misión fuese más fácil de lo que resultó ser. Con la ayuda del Nosferatu y su conocimiento de las alcantarillas llegamos a la guarida de los proscritos sin ser vistos, seguidamente uno de los Gangrel se transformó en niebla y pasó por entre las grietas de las paredes, para así informarnos de la posición exacta que ocupaban cada uno de los forasteros dentro de su refugio. Mientras los demás salimos de las alcantarillas hacia un callejón cercano, desde el cual pudiésemos vigilar para que no escapasen. Al cabo de un rato el Gangrel trasformado en niebla se unió a nosotros y nos informó de que estaban todos en el edificio y de que estaban totalmente solos, así que los dos Tremere, dos grandes maestros del movimiento mental, tiraron el edificio abajo, no sin gran esfuerzo, a pesar de que estaba medio ruinoso. Posteriormente ordené a los Brujahs abalanzarse sobre las ruinas del edificio para reducir a sus semejantes, a pesar de haberles tirado todo un edificio encima se revolvieron más de lo esperado y uno de los Brujahs que estaban bajo mi mando cayó gravemente herido, por fortuna fue rápidamente sacado del campo de batalla con la ayuda de los Tremere y velozmente sustituido por los Gangrel, que en el transcurso de los primeros momentos de la batalla habían adoptado la forma de dos grandes lobos y con el apoyo de los Tremere que actuaron creando una barrera infranqueable con sus poderes mentales consiguieron dejar inconscientes a nuestros enemigos, según mis órdenes, pues tanto ellos como yo éramos reacios a matarlos. Así pues decidimos llevarlos ante la presencia del príncipe y de la primogenitura.

Una vez los tuvimos a todos bien atados regresamos a las alcantarillas, para llegar al Elíseo lo antes posible y que una vez allí el príncipe pudiese decidir que haríamos con ellos. Pero cuando encontrábamos a unas manzanas de nuestro destino, fuimos atacados por Aquiles en su forma lupina, que ante nuestra sorpresa, pues no esperábamos ser atacados, acabó con los seis Brujahs que estaban inconscientes, es decir, los cinco que él estaba buscando y nuestro compañero, que había resultado gravemente herido durante la batalla.

­ ¿qué as hecho Aquiles?, me prometiste que si me encargaba de ellos no matarías a ningún vástago de la ciudad y que te marcharías sin más.

­ Cierto, pero tú me prometiste que los matarías, y aún así seguían vivos, por así decirlo.

­ Tienes razón. No obstante ahora me veré obligado a matarte, pues aunque hubo un tiempo en el que fuimos grandes amigos, tu raza representa un gran peligro para la mía.

­ Intentadlo si os creéis tan valientes, os recuerdo que puedo acabar fácilmente con todos vosotros.

­ Yo no estaría tan seguro de eso, puesto que ahora mismo no podrías moverte por mucho que lo intentases, pues gracias a estos dos Tremere, que te están sujetando mentalmente estás totalmente inmóvil y por lo tanto eres una presa fácil para todos nosotros. Bien, ya que no nos has dejado llevar a esos vástagos ante la presencia del príncipe y de la primogenitura, para que decidiesen que hacer con ellos, te llevaremos a ti.

­ Mjolnir.- Dijo Aquiles.- no es necesario que me llevéis por la fuerza, puedo ir yo sólo. Deja que me vuelva a transformar en humano y os acompañaré sin oponer resistencia.

­ Esta bien, te daré una última oportunidad, pero te advierto que si haces el más mínimo movimiento sospechoso e intentas engañarnos, ellos dos se encargarán de hacerte pedazos con tan sólo emplear sus poderes. Ahora ya sabes de lo que son capaces.

­ No te preocupes, no haré ningún movimiento brusco, le tengo mucho cariño a mi pellejo.

­ Por tu bien, más vale que digas la verdad.

Aquiles, adoptó nuevamente forma humana, en cuanto los Tremere aflojaron sus poderes sobre él y nos pusimos en camino hacia el Elíseo, cuando estábamos totalmente confiados, pues nos hallábamos casi a las puertas de nuestro destino Aquiles se movió como un rayo, se transformó en lobo y se dio a la fuga, tan rápidamente que no nos dio tiempo de ir tras él. Subimos a la superficie y entramos en el edificio, una vez dentro pagué a mis ayudantes lo que les debía y les comuniqué que lo quedaba por hacer era cosa mía, que nuestra relación laboral había llegado a su fin.

Me dirigí al ascensor y monté en él para ver al príncipe, que estaba esperando por el informe de la cacería. Una vez ante él y la primogenitura les relaté lo sucedido durante toda la noche y les rogué que me dejasen ir a por Aquiles totalmente sólo, que era mi deber acabar con él, pues era una parte de mi pasado con la que debía terminar para siempre, y que lo mejor era que lo hiciese yo mismo, sin ninguna ayuda.

Después de discutirlo brevemente con la primogenitura el príncipe se dirigió a mí y me dijo, que habían llegado a un acuerdo, según el cual me permitirían encargarme de Aquiles, pero para estar seguros de que todo acabase bien sería vigilado muy de cerca por un gran número de fuerzas protectoras vampíricas, que se encargarían de acabar con Aquiles si no lo lograba hacer yo, que no podían permitir que hubiese un hombre lobo suelto por la ciudad. Y debían acabar con él antes de que pudiese encontrar un escondrijo y hacerse fuerte.

30.12.07

Mis Crónicas Vampíricas. Fascículo 20º.

Tatyana y yo nos quedamos con el príncipe y los miembros de la primogenitura, siguiendo las órdenes de nuestro primogénito, el nuestro era el grupo más grande; pues en él estaban el príncipe, los miembros de la primogenitura, cuatro o cinco miembros de cada clan, así como la mitad de los ghouls de la ciudad, ya que había que asegurar la supervivencia de nuestros mandatarios.

No había ni rastro de Aquiles y no sabíamos donde podía estar, fuimos a buscarlo a su hotel, pero como era de esperar no estaba allí. Para no correr riesgos innecesarios el primogénito Tremer y Tatyana, el primogénito Tzimisce y yo íbamos sobrevolando el grupo, cada uno por sus propios medios, para tener una mejor perspectiva de la ciudad y del grupo y así evitar que nos pudiese coger por sorpresa. Toda la ciudad estaba abarrotada de vampiros, que barrían la ciudad buscando al enemigo, por las alcantarillas, al nivel del suelo y por los aires y Aquiles no aparecía, parecía como si se lo hubiese tragado la tierra. Cuando se acercaba la hora del amanecer el príncipe dio la orden de regresar al Elíseo, para pasar allí el día, en la seguridad de sus muros y de nuestro número, al llegar descubrimos que Aquiles estaba allí esperando por nosotros, delante de la puerta, de tal forma que si queríamos entrar la única forma era matándolo y eso no sería nada fácil ya que estaba atrincherado de tal forma que sólo podríamos acercarnos a él de uno en uno. Así que decidí acercarme a él y le pregunté.

­ ¿qué es lo que quieres?.

­ Quiero que me ayudes, me lo debes.

­ ¿qué te lo debo?, ¿se puede saber de que estás hablando?.

­ Para empezar puedes decirles a todos que se vayan a sus respectivos refugios, esto no tiene nada que ver con ellos, es entre tú y yo.

­ Está bien.

Me dirigí al príncipe y le comenté que Aquiles quería hablar a solas conmigo, así que le rogué que le ordenase a los demás vástagos que regresasen a sus respectivos refugios, que ya me encargaba yo de todo, pero que por favor estuviesen preparados para cualquier peligro. Después de que todos se hubiesen ido volví junto a Aquiles y le pedí que lo que tuviese que decirme lo dejase para la noche siguiente, que yo debía irme a dormir, y él aceptó, con la condición de que nos reuniéramos en mi casa.

Así, a la medianoche siguiente Aquiles llegaba a mi casa.

­ Buenas noches, Mjolnir.

­ Buenas noches. Y bien ¿qué es eso de lo que quieres hablar conmigo?.

­ Como ya te dije ayer, quiero que me ayudes, al fin y al cabo me lo debes, piensa que todo lo que tienes me lo debes s mí.

­ ¿cómo osas decir eso?.

­ Piénsalo bien antes de decir nada de lo que te puedas arrepentir. Si Kristinne y yo no nos hubiésemos fugado dejándote en la ruina, probablemente seguiríamos siendo socios, nunca hubieras abierto el Mjolnir’s y por lo tanto no habrías conocido a Tatyana; seguramente te hubieses casado con Kristinne y ahora no serías un vampiro.

­ Puede que tengas razón, pero aún así no creo que esté en deuda contigo, de todas formas si está en mi mano ayudarte lo haré, pero con la condición de que cuando todo esto acabe te vayas de la ciudad y no vuelvas.

­ Está bien, lo que te dije la primera noche era cierto. Vine a la ciudad persiguiendo a los asesinos de Kristinne, sólo me uní a esta organización para poder acabar con ellos, no tenía ninguna intención de ayudarles en sus planes, lo único que yo buscaba era venganza, tu me conoces bien y sabes que no te estoy mintiendo ¿verdad?.

­ Sí lo sé. Tú y yo somos iguales, los dos somos vengativos por naturaleza. Pero dime, para qué quieres mi ayuda, tú sólo, te llegas de sobra para acabar con ellos.

­ Yo no estaría tan seguro. Ya intenté en más de una ocasión enfrentarme a ellos, pero cada que estoy cerca me vienen a la cabeza los sonidos de aquella noche, y soy incapaz de dar un solo paso. Es más lo único que soy capaz de hacer es llorar como un bebe, aquí tienes los retratos de esos vampiros, haz lo que debas hacer para acabar con ellos, pero hazlo, y te estaré eternamente agradecido.

­ Está bien, haré todo lo que esté en mis manos, pero no puedo asegurarte nada, lo que sí, tú debes prometerme que no atacarás a ningún vampiro de esta ciudad.

­ Te lo prometo, por los viejos tiempos.

Después de marcharse Aquiles me dirigí al Elíseo para hablar con el príncipe y como de costumbre lo conté lo ocurrido.

­ Haber si me he enterado bien Mjolnir, me estás diciendo que quiere que le ayudes a matar a estos cinco.

­ Así es mi señor. Me ha dado su palabra de que si lo hago se irá de la ciudad para siempre.

­ Y ¿confías en él?.

­ A decir verdad sí. A pesar de todo lo que me ha hecho, sé que es una persona de palabra y cuando promete algo lo cumple.

­ De acuerdo, tienes mi permiso para acabar con esos forasteros, desde que llegaron a la ciudad no han hecho más que causarnos problemas; acaba con ellos como mejor te parezca.

Salí del despacho del príncipe, y ya que contaba con su beneplácito decidí contratar algunos ayudantes, pues estaba seguro de que yo sólo no podría con ellos, además no quería poner en peligro a Tatyana y tampoco quería abusar de la servidumbre de Oswaldo.

Como al parecer por la descripción de Aquiles y los retratos que me había facilitado se trataba de un grupo de Brujahs, me dirigí a la cafetería y me hice oír.

­ Por favor, ¿podéis prestarme atención?.- la sala quedó en silencio y todas las cabezas se giraron hacia mí.- Veréis, tengo que encargarme de eliminar a un grupo de cinco Brujahs, son forasteros y desde que llegaron a la ciudad no han dado más que problemas, necesito voluntarios que me ayuden a eliminarlos, puesto que yo sólo no podré hacerlo. Si sois tan amables de aceptar, os ruego que paséis por mi casa entre hoy y pasado mañana, he de informaros de que esta misión cuenta con el permiso del príncipe, por lo que no habrá ningún tipo de represalia, si tenéis alguna duda sobre lo que os estoy diciendo, podéis preguntarle a vuestros respectivos representantes en la primogenitura, pues van a ser informados directamente por el príncipe. Para terminar debéis saber que aquellos que aceptéis ayudarme estaréis obligados a seguir mis ordenes sin rechistar, y que cobraréis la nada despreciable cantidad de 200€ por día, que pagaré de mi bolsillo.

23.12.07

Mis Crónicas Vampíricas. Fascículo 19º.

­ Así que según tú soy de lo más previsible. Pues bien Aquiles, seguro que esto no te lo esperabas. Dime, ¿qué piensas hacer ahora que tus aliados están muertos?. Confié en ti, y me traicionaste de nuevo, pero no podrás volver a hacerlo, por que voy a acabar contigo, aquí y ahora.

­ Demasiado tarde Mjolnir, deberías haber aprovechado el factor sorpresa y acabar conmigo cuando tuviste la oportunidad, pero no, tenías que ponerte a echar un discursito de los tuyos, pero ahora gracias a ti, y tu manía de perder el tiempo hablando estoy preparado para hacerte frente y derrotarte sin problemas. Pero ya que estamos con los discursitos voy a acabar de contarte el resto de mi historia si me lo permites.

Verás un tiempo después de entrar a formar parte de la organización en la que actualmente me encuentro, fui atacado por otra criatura, esta vez se trataba de un hombre lobo, un licántropo; como bien puedes ver no me mató, su intención era desde un principio convertirme en uno de ellos, y así lo hizo, y para asegurarse de que no me mataban mientras me estuviese transformando me llevó a su guarida, hasta que fuese lo bastante fuerte para defenderme yo sólo, mientras tanto me explicó por que lo había hecho. Dijo que necesitaba aliados dentro de la organización y que el mejor modo de conseguirlos era convirtiendo miembros de la misma, de ese modo, estaría siempre sobre avisó de los movimientos de la organización y así no lo podrían capturar por sorpresa.

Ellos eran humanos- dijo mientras señalaba a sus compañeros muertos.- y no sabían nada de esto, pero yo no lo soy, y ahora que me has descubierto no me queda más remedio que acabar con mi cometido antes de lo esperado, acabaré contigo y con los tuyos antes de lo previsto.

Dicho esto comenzó a transformarse, allí mismo, delante de mis propias narices. Horrorizado ante tal visión alcé el vuelo, y mientras me dirigía al Elíseo llamé a Tatyana y a Oswaldo por el móvil, para que se dirigiesen hacia allí lo mas rápidamente posible, por que había descubierto que Aquiles era en realidad un hombre lobo y que probablemente intentaría matarlos antes de ir a por el príncipe y la primogenitura, acto seguido llamé al príncipe y le conté lo que había sucedido, una vez terminé de hablar me ordenó volver al Elíseo, y me dijo que él mismo se encargaría de organizar la defensa del edificio llamando a todos los de la primogenitura, por que así sería más fácil protegerse del ataque del licántropo, y ellos a su vez traerían los suficientes refuerzos como para asegurar el lugar.

Una vez hube llegado al Elíseo, aquello parecía una lata de sardinas, nunca había visto tanto vampiro junto; al poco de llegar yo se cerraron las puertas y todos los ghouls de la ciudad se quedaron fuera del edificio vigilando en grupos de 15 ó 20, (todos menos Oswaldo , que estaba conmigo y con Tatyana), vigilando los posibles accesos que pudiese haber al interior del edificio.

Esa noche no hubo ningún movimiento por los alrededores del Elíseo.

A la noche siguiente, aquello era un caos, las reservas de sangre estaban casi agotadas y nadie se atrevía a salir del edificio por miedo a encontrarse con el licántropo; el príncipe se reunió con los miembros de la primogenitura, y decidieron que lo mejor era organizar una batida y salir en busca de la criatura, al fin y al cabo él era sólo uno y nosotros éramos miles, por lo tanto era absurdo estar asustados, la proporción era aplastantemente favorable para nosotros, por supuesto muchos morirían, pero al final la victoria sería nuestra. A las 12 de la noche comenzamos la búsqueda, organizados de tal forma que en cada grupo hubiese al menos dos miembros de cada clan, así nuestros poderes se complementarían y nos sería más fácil eliminarlo.

10.12.07

Mis Crónicas Vampíricas. Fascículo 18º.

Bajamos al garaje, cogimos el mini y nos dirigimos raudos y veloces al Elíseo. Dejamos el coche en el parking, accedimos al salón entramos en el ascensor y subimos a ver al príncipe.

- Mjolnir, Tatyana; ¿a qué debo vuestra visita?.

- Verá mi señor. Esta noche ha venido a verme... un viejo “conocido”, de cuando aún era humano.

- Y ¿qué tiene eso de importante?.

- Pues que sabía que éramos vampiros y dijo pertenecer a una orden de cazadores de vampiros.

- Entiendo, y ¿qué quería?.

- Quiere, que le ayude a cazar a los que mataron a su novia, cuando se encontraban de viaje por el resto de Europa, y que según él se hallan refugiados en esta ciudad.

- ¿Aceptaste?.

- Sí, señor. Lo hice. Y ahora he venido a pediros consejo.

- Bien, no te preocupes, veamos ¿tienes una foto suya?.

- Sí, aquí tengo una, sacada de las cámaras de seguridad del Mjolnir’s.

- Dámela, haré que le sigan día y noche. Si se acerca a algún vampiro haré que lo detengan y me lo traigan; no te preocupes, no permitiré que le hagan daño alguno; además ordenaré que investiguen para encontrar a esos refugiados y les organizaremos una entrevista para que arreglen sus diferencias. Dile a tu amigo, que como condición para que le ayudes, debe prometer no hacer daño a ningún vampiro, hasta que le entreguemos a los que busca y una vez se los hallamos entregado y se halla enfrentado a ellos y si tiene suerte, y sale con vida de ese encuentro le dejaremos irse de la ciudad, pero no volverá o él y los que le acompañen en su regreso, morirán. Ahora vete.

- Sí señor. Gracias por vuestro tiempo.

De regreso en el Púb., mandamos a los camareros cerrar, y les informamos de que durante los próximos días Tatyana y yo nos encargaríamos de abrir y cerrar, puesto que Oswaldo, tenía que atender unos asuntos personales.

Después de unos días de investigación , Oswaldo regresó con la información que había conseguido sobre Aquiles.

Según el informe de Oswaldo, Aquiles estaba viviendo en un hotel, junto a otros seis hombres, pertenecientes todos ellos a su misma organización, habían alquilado toda una planta durante tiempo indefinido y ordenado a la dirección del hotel que suspendieran el servicio de limpieza de esa planta, ya que no debían ser molestados bajo ningún concepto, y para que no les hiciesen preguntas dijeron pertenecer a la policía secreta, y mostraron las credenciales necesarias para hacérselo creer a los allí presentes. La dirección del hotel se dio por satisfecha con las explicaciones, debido a que pagaban en mano y que además pagaban por toda la planta el doble de lo que solían ganar en un mes. Dormían en las habitaciones de dos en dos, y siempre durante el día, de tal modo, que no se encontrarían muy cansados a la hora de seguir a sus presas, además no dormían dos días seguidos en la misma habitación, haciendo que fuese más difícil vigilarlos, y por tanto atacarles. Disponían de varias habitaciones que utilizaban como armería y habían dotado toda la planta de grandes medidas de seguridad, con lo que se hacía casi imposible pillarlos en un ataque por sorpresa.

Para no tener que preocuparse, de los otros inquilinos del hotel, habían alquilado la última planta, y cuando se disponían a salir de caza lo hacían siempre por la escalera de incendios, ya que al salir fuertemente armados no querían asustar a los demás clientes del hotel.

Después de leer el informe mande a Oswaldo cerrar el Púb. Y que él y los demás empleados se tomasen el resto de la noche libre.

Acto seguido subí a la azotea, y después de un breve periodo de concentración hice surgir de mi espalda unas alas que me permitiesen volar, y así poder vigilar a Aquiles y sus compañeros sin ser visto. Cuando llegué a su hotel, pude observar como salían del edificio empleando la escalera de incendios y subían en una furgoneta negra, con una banda roja, imaginé, que la furgoneta habría sido idea de Aquiles, pues era un gran forofo del equipo A.

Conducían a toda velocidad, en un vano intento de despistar a todos sus perseguidores, pues si en vez de perseguirlos por el aire hubiese hecho como los demás, y los hubiese seguido en coche, los habría perdido de vista, al igual que todos los demás. Una vez que estuvieron seguros de que nadie los seguía se dirigieron hacia un callejón oscuro y se bajaron, del vehículo. Entonces uno de ellos se dirigió hacia la entrada del callejón, y después de echar un vistazo volvió con sus compañeros y les comunicó que no había nadie a la vista, así que empezaron a hablar en voz baja, por desgracia para ellos, yo sí estaba. Y después de posarme en un sitio elevado, escondido a la vista de Aquiles y sus compañeros y a la de posibles humanos que pudieran asomarse a una de las ventanas del oscuro callejón, agucé mi oído al máximo y me dispuse a escuchar lo que decían.

- Y bien Aquiles, ¿cómo van las cosas?.

- Todo va según lo previsto, como ya os dije Mjolnir es de lo más previsible, estaba claro que después de nuestra reunión iba a ir directamente a hablar con el príncipe, para pedirle consejo, y que por su puesto este nos pondría vigilancia. Y claro está como era de esperar Mjolnir le encargó a su propio Ghoul que me siguiese y averiguase todo lo que pudiese sobre mi.

- ¿ya has descifrado los planos del Elíseo?.

- Sí, lo he hecho. El pobre Mjolnir no se imaginó en ningún momento que le había colocado un rastreador en la ropa. Y ahora gracias a él sabemos donde encontrar al príncipe y los miembros de la primogenitura para matarlos cuando haya terminado con mi venganza personal. Una vez estén todos muertos dejaremos pruebas que impliquen a los Tzimisce de la camarilla, y en especial a Mjolnir, para que los demás clanes vayan a por ellos y los maten; después de eso sembraremos la discordia entre los clanes supervivientes y así acabaremos con los vampiros de la ciudad. Y la reclamaremos como bastión de nuestra lucha contra esa maldita plaga que son los homini nocturna.

- ¿crees que funcionará?.

- Sí, estoy totalmente seguro de ello.

Después de oír todo eso me enfurecí de tal manera, que convertí mis manos en afiladas garras y me abalancé sobre Aquiles y sus compañeros, destripándolos rápida y ferozmente, una vez hube terminado con todos sus compañeros me giré hacia él y comencé a hablar.